lunes, 14 de septiembre de 2015

Cenotes, la Ruta Puuc y Campeche

Cuzamá

A unos 30km de Mérida está Cuzamá, fuimos allá exclusivamente a realizar una excursión por 3 cenotes:

  • Cenote Chelentún
  • Cenote Chacsinicché
  • Cenote Bolonchojol

Se accede desde una antigua hacienda, 350 pesos por carro. Allí mismo coincidimos con una pareja de Israelíes y su hijo, nos dijeron si queríamos compartir un carro. Al ser 5 nos pidieron 400 pesos, de los que nos tocó pagar 150, ¡fue un buen trato!

Para llegar a los cenotes se usan unas antiguas vías por donde van unos pequeños carruajes movidos por caballos. Antiguamente se usaban para llegar hasta Mérida.

Vista desde el carrito de las vías hacia los cenotes de Cuzamá

Como encontramos mucha gente empezamos por Cenote Bolonchojol, el último, y de hecho el más espectacular de todos.

Para bajar al cenote hay que descender unas escaleras de madera totalmente verticales de unos 15 metros, no es demasiado sencillo, pero merece la pena.

Al bajar nos quedamos con la boca abierta, las fotografías no se acercan ni de lejos de lo impresionantes que son.

Interior del Cenote Bolonchojol con estalactitas y agua turquesa

Después de un baño refrescante volvimos a la superficie y tomamos de nuevo nuestro carro para ir al segundo cenote, Chacsinicché, un poco menos impresionante que el anterior, pero de mejor acceso. En este las raíces de los árboles llegan hasta el agua, muy curioso.

Bañistas en el Cenote Chacsinicché con raíces colgantes

Y para terminar fuimos al cenote Chelentún, hay una gruta que termina en el cenote. En este momento el agua estaba marrón a causa de las lluvias.

En total pasamos 3 horas, no teníamos tiempo para entretenernos más ya que el tiempo empezó a empeorar (aunque las 3 horas de la excursión disfrutamos del sol abrasador), subimos al coche y nos dirigimos hacia la ruta Puuc.

La Ruta Puuc - Santa Elena

Esperábamos que de camino el tiempo no empeorara más ya que queríamos visitar varios sitios de la ruta Puuc como Mayapan o Sayil. Pero no tuvimos suerte, empezó a llover muchísimo, y a medida que avanzábamos más. En principio solo teníamos que tardar más de dos horas, pero se complicó mucho más. Total que no llegamos a tiempo de ver nada.

Por el camino pasamos por muchos poblados muy modestos, pero a ninguno le faltaba la tienda de "Cervefría" (una tienda de cerveza).

Llegamos sobre las 7 a Santa Elena, donde habíamos reservado una noche en el The Pickled Onion B&B (unos 32€), situado en medio de la jungla. Nos dieron una cabaña que por fuera nos pareció muy sencilla, pero por dentro era muy bonita y moderna, nada nos hizo pensar que a la madrugada tendríamos una visita...

Cabaña del The Pickled Onion B&B en Santa Elena

Se pasó la noche lloviendo y a alrededor de las 5 de la mañana Mario se despertó de un salto, ¡teníamos un invitado en nuestra cama!!! Se sacó de encima una araña de unos 4-5cm muy negra, después de volverla a localizar en el suelo la sacó de la cabaña, después del susto nos volvimos a dormir pero al despertar sobre las 7, a causa de la lluvia, la pared de la habitación estaba plagada de hormigas.

En cuanto dejó de llover desaparecieron en cuestión de minutos...

Aparte de esto, el lugar es encantador :P y ¡el desayuno magnífico! Un buen plato con todas las frutas existentes en el país y tostadas con mermelada y queso. ¡Todo exquisito!

Uxmal

Pusimos rumbo a Uxmal, a pocos quilómetros de Santa Elena, la familia de Israelíes que encontramos el día anterior nos dijo que era muy espectacular que no nos lo podíamos perder. No les faltaba razón.

La entrada cuesta 200 pesos por persona (se puede pagar una parte con tarjeta de crédito...).

Uxmal se compone principalmente por la Pirámide del Adivino, el Palacio del Gobernador, el Cuadrángulo de las Monjas y el Palomar.

Pirámide del Adivino en Uxmal

A diferencia de Chichén Itzá, Uxmal no tiene tanto turismo extranjero, suponemos que es porque se encuentra más alejado de la costa. Mejor porque lo pudimos disfrutar en su plenitud.

Cuadrángulo de las Monjas en Uxmal
Vista aérea del Palomar de Uxmal entre la selva

Nos pareció impresionante, además se puede subir hasta lo alto de la pirámide. Nos pasamos toda la mañana inspeccionando el lugar, subiendo a todos los edificios que permitían.

Quedamos muy impresionados y nos alegramos muchísimo de hacer esta parada.

Panorámica de Uxmal con la Pirámide del Adivino al fondo

Estuvimos unas 2 horas y media, volvimos al coche y fuimos a pocos minutos de allá a las ruinas de Kabah.

Ruinas de Uxmal entre los árboles

Kabah

Es un recinto mucho más pequeño que el resto, su nombre quiere decir "El señor de la mano fuerte y poderosa". Pagamos 60 pesos cada uno, y estábamos completamente solos.

Edificio Codz Pop en las ruinas de Kabah

Kabah es famoso por su edificio Codz Pop, la estructura más importante, con la representación del dios Chaac, dios de la lluvia, esta está compuesta por 250 mascarones tallados en la piedra.

Iguana entre la hierba en Kabah
Mascarones tallados del dios Chaac en Kabah

El día ya había dado para mucho pero aún nos faltaba conducir un buen rato para llegar a Campeche, para ver más el interior del país decidimos evitar la autopista y continuamos nuestro trayecto a través de los poblados de la zona.

Nos dimos cuenta que en muchos de estos pueblos la gente vive en cabañas, la verdad es que no nos lo esperábamos y nos sorprendió.

Mujer con huipil caminando por un poblado camino a Campeche
Cabaña de techo de palma en un poblado yucateco

Campeche

Después de conducir alrededor de 3 horas y dejar atrás la provincia de Yucatán, llegamos a la provincia de Campeche, y a la ciudad de Campeche, una ciudad colonial preciosa y muy colorida, justo en la costa.

Aquí pasaremos tan solo un día, así que teníamos que aprovechar el tiempo al máximo.

Calle colonial colorida en el centro de Campeche

Lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, después de visitar tres hoteles nos decantamos por el H177 que casualmente tenían un 25% de descuento, pagamos lo habitual 30€, lo que nos hizo decidirnos fue la piscina, ya que la calor era muy alta.

La habitación estaba bien, limpia, con aire acondicionado pero sin ventanas.

Empezamos nuestro recorrido por la ciudad, andamos por el centro y por el paseo marítimo, pero sin darnos cuenta se nos hizo tarde y ya no llegamos para visitar el museo maya...

La verdad es que ya hacía más de dos horas que andábamos y las piernas ya no nos daban para más, vimos que en la Plaza Grande en un lateral había una parada de trenecitos turísticos de esos que recorren la ciudad, y no nos pareció mala idea, esperamos 30 minutos a que saliera el próximo (100 pesos por persona 45 minutos).

Plaza Grande de Campeche con edificios coloniales amarillos

La verdad es que con el calor que hacía fue muy buena idea, y la explicación muy interesante. Explicó cómo había evolucionado la ciudad desde que llegaron los españoles, los distintos barrios y los pocos restos mayas que aún quedan.

La ciudad tiene mucha vida y cuando se hace oscuro, hay que aprovechar el descanso que nos da la calor del sol.

Hacen muchas actividades como música en directo en las calles o un mapping en la Plaza Grande. Nos pareció que es una ciudad que atrae mucho turismo local.

Calle de Campeche de noche con escultura reclinada
Espectáculo de mapping en la fachada de la Plaza Grande de Campeche

Cenamos antojitos en la lonchería Mañanitas, situada en los portales de San Martín, donde coincidió que pudimos disfrutar de música mexicana en directo.

Músicos tocando en directo en la Lonchería Mañanitas de Campeche
Fachada nocturna de la Lonchería Mañanitas en Campeche

Probamos nuestro primer licuado de mamey (22 pesos), la típica sopa de lima (40 pesos) y un par de tamales (20 pesos) muy buenos :).

De vuelta a Valladolid

Nuestro próximo destino es Holbox, pero para llegar a la isla aún tendremos que esperar un día, ya que hemos de hacer a la inversa casi todo el recorrido hecho hasta el momento y volver a Playa del Carmen para devolver el coche (ya que si lo devolviésemos a otro destino sería mucho más caro).

El plan era salir el siguiente día bien temprano, y llegar a Valladolid por la noche, casi 500 km.

Antes de llegar a Valladolid teníamos intención de visitar un par de cenotes más, pero antes paramos en un poblado de camino para reponer comida.

Escena callejera en un poblado camino a Valladolid
Plaza de un poblado yucateco con puestos de mercado

El cenote al que íbamos a llegar avanzó que iba a ser el mejor del viaje, aunque el más complicado de llegar... os puedo asegurar que mereció la pena el esfuerzo.

Se trata del Cenote Kankirixche (mapa) definitivamente el mejor en el que hemos estado.

Cartel de madera del Cenote Kankirixche entre los árboles

Su nombre en maya significa "Fruta amarilla del árbol", se encuentra cerca de un poblado de Mukuyche. Para llegar hay que tomar la carretera de Mérida a Uxmal, tomar la carretera hacia Muna y la desviación a Abalá, dirección Mukuyche.

Aunque la fotografía no le hace justicia, es uno de los más bonitos y menos concurridos, tan solo encontramos a 3 turistas.

Interior del Cenote Kankirixche con aguas turquesas

Seguimos nuestro camino hacia Valladolid, sin perder la oportunidad de pasar por algunos poblados y ver el auténtico México.

Tienda de cerveza Cervefría El Paisaje en un poblado
Carretera rural camino a Valladolid con tres viajeros

A las 3 horas estábamos llegando a Valladolid, pero antes haríamos una última parada, al cenote Xquequen (60 pesos por persona).

Al ser más conocido y cercano a la ciudad este está muy concurrido, pero de todas maneras no deja de impresionar su grandiosidad y el agua cristalina.

Interior del Cenote Xquequen con estalactitas

Fue un día largo y tocaba descansar, teníamos reserva en un hotel en la carretera, en el Grand Mayab Hotel & Bungalows, con piscina, al estar en la carretera nos salió más económico que dormir en la ciudad.

Al día siguiente cambiaríamos totalmente de escenario, también sería un día largo pero estaríamos en las islas.