jueves, 27 de agosto de 2026

5 planes para hacer con niños en el Empordà y la Costa Brava

Si hay una zona a la que volvemos año tras año, esa es el Empordà y la Costa Brava. Está cerca de casa, tiene playas y calas espectaculares, naturaleza, historia y pueblos preciosos, así que es el destino perfecto para una escapada en familia sin necesidad de coger un avión. Llevamos ya varios veranos explorando la zona con los niños, así que esta lista no sale de una búsqueda rápida, sino de la experiencia de haber repetido, probado y descartado planes año tras año. Os dejamos los cinco que para nosotros no fallan: una selección que combina playa, cultura y naturaleza para que el día dé de sí sin que nadie acabe agotado (bueno, los peques casi siempre acaban agotados, pero de la buena manera).

1. Kayak en familia por las calas de Platja del Castell

Este es el plan que no falla, el que hacemos casi cada verano solos o con amigos, y el que más les gusta a los niños. Llamamos por teléfono a Kayaking Costa Brava y alquilamos un kayak familiar para los cuatro durante unas cuatro horas. Salimos desde Platja del Castell y vamos parando en las calas de alrededor, muchas de ellas solo accesibles a pie por el Camí de Ronda o directamente desde el agua. En pleno agosto suele haber igualmente bastante gente, pero se puede decir que están un poco más tranquilas que las playas principales.

Niño con chaleco salvavidas entrando en una cala transparente de Platja del CastellKayak varado en una cala rocosa cerca de Platja del Castell

Llevamos siempre picnic y gafas de snorkel, porque el agua es tan transparente que merece la pena meter la cabeza debajo en cuanto encontráis una cala con rocas. En el kayak familiar los peques van sentados en el medio, entre nosotros dos, así que quien rema de verdad son los adultos que van en las puntas; ellos se dedican a mirar el fondo, señalar peces y pedir parar en la siguiente cala. Este verano lo hemos vuelto a repetir con Adrià y Ona, que ya tienen 8 y 5 años, y disfrutan tanto del trayecto en kayak como de las paradas para bañarse.

Niños jugando en la orilla de la playa junto a las calas

Cómo reservarlo: Kayaking Costa Brava ofrece alquiler sin guía por horas o día completo (nosotros solemos coger el pack de 3-4 horas). En temporada alta conviene reservar con antelación llamando al 972 773 806, porque sin reserva previa no garantizan disponibilidad de kayaks en la playa. Los precios varían cada temporada, así que os recomendamos confirmarlos directamente con ellos antes de ir.

2. Figueres: Museu Dalí y Museu del Joguet

Figueres no nos queda lejos, y ofrece un buen plan combinando museos. Empezamos por el imprescindible Teatro-Museo Dalí, uno de los museos más visitados de España y también uno de los más divertidos de recorrer con niños, porque más que un museo al uso es una especie de gran juego surrealista: huevos gigantes en la fachada, suelos con espejos y rincones que arrancan carcajadas en lugar de silencios solemnes.

Fachada del Teatro-Museo Dalí con los huevos gigantes en la cúpula

Los niños más pequeños entran gratis (hasta los 8 años incluidos, según la web oficial, así que conviene revisarlo antes de ir por si ha cambiado) y en verano el museo abre en horario amplio, de 9 de la mañana a 8 de la tarde. No es un plan que hagamos cada año pero ya hemos ido un par de veces en los últimos años. Esta última vez hemos comprado las entradas por internet con antelación, porque se venden por franjas horarias y sin entrada para tu franja no puedes entrar, así que conviene asegurarla antes de salir de casa. Calculad alrededor de hora y media para la visita, que es lo que solemos tardar nosotros paseando con calma entre el patio y las salas.

Padre e hijo observando un cuadro dentro del Teatro-Museo Dalí

Lo que más engancha a los peques nada más entrar es el patio: allí está el Cadillac negro que Dalí y Gala condujeron por Estados Unidos, coronado por una columna de neumáticos y una pequeña barca de verdad, la misma que Gala usaba para remar en la bahía de Portlligat. Dentro del museo, la otra parada obligada es la Sala Mae West, una habitación surrealista donde un sofá rojo hace de labios, dos cuadros de París son los ojos y una chimenea es la nariz: hay que subir unos escalones y mirar por una lente para que todo encaje y aparezca, de golpe, la cara de la actriz.

Vista de la Sala Mae West a través de la lente, con el sofá labios rojoVistas del patio interior del Teatro-Museo Dalí desde un gran ventanal

Adrià, que se está leyendo la colección «L'Agus i els monstres» (uno de los libros transcurre precisamente en el Museo Dalí y la aventura recorre varias de sus obras), fue quien nos pidió venir esta vez. Eso sí, esperaba encontrarse con el cuadro de los relojes derretidos —"La persistencia de la memoria"— o con los elefantes de patas larguísimas que tanto se repiten en la obra de Dalí, y se quedó con las ganas: el de los relojes está en el MoMA de Nueva York, y el de los elefantes forma parte de una colección privada, así que ninguno de los dos cuelga en Figueres.

Si a los peques les queda cuerda (y a los nuestros normalmente les queda), cruzamos el casco antiguo hasta el Museu del Joguet de Catalunya, un museo pequeñito y entrañable con juguetes antiguos catalanes, muñecas, trenes de hojalata y hasta objetos que fueron de Dalí y Miró de pequeños. En verano abre todos los días, y con una hora aproximadamente tenéis de sobra para recorrerlo con tranquilidad, así que es la excusa perfecta para acabar la mañana paseando por la Rambla y el casco antiguo de Figueres antes de comer.

Vitrina con juguetes y juegos de mesa antiguos del Museu del JoguetFachada de entrada del Museu del Joguet de Catalunya en Figueres
Foto: Wikimedia Commons (dominio público)

3. Un paseo tranquilo por los Aiguamolls de l'Empordà

Para los días en que apetece bajar el ritmo, los Aiguamolls de l'Empordà son un acierto seguro. Es un parque natural de humedales donde os metéis de lleno en la naturaleza sin necesidad de hacer una ruta exigente: los itinerarios señalizados desde el centro de recepción de El Cortalet son llanos, están a la sombra en buena parte del recorrido y tienen distancias muy asumibles para ir con niños, entre dos y cuatro kilómetros según el itinerario que escojáis.

Familia paseando por un sendero llano en los Aiguamolls de l'Empordà

El plan es un paseo tranquilo observando aves (el parque tiene censadas más de trescientas especies, así que es fácil cruzarse con flamencos, cigüeñas o martines pescadores) hasta llegar a una torre mirador construida sobre un antiguo silo de arroz, a unos veintidós metros de altura, desde donde las vistas de todo el humedal son espectaculares. Si paráis con calma a observar aves y subís hasta el mirador, contad con dedicarle un par de horas al paseo.

Familia observando el humedal desde la torre mirador de los AiguamollsVista del humedal de los Aiguamolls desde la torre mirador de El Cortalet

Precio y horario: la entrada al parque es gratuita, solo se paga el aparcamiento en El Cortalet. El centro de recepción suele abrir de 9 de la mañana hasta última hora de la tarde en verano, pero como los horarios pueden variar según la temporada, mejor comprobarlo antes en la web del parque.

4. Ruïnes d'Empúries: historia griega y romana junto al mar

El yacimiento que os recomendamos son las Ruïnes d'Empúries, en L'Escala, uno de los rincones con más historia de toda la Costa Brava. Es el único lugar de la península ibérica donde conviven los restos de una ciudad griega y una ciudad romana: Emporion, fundada por comerciantes griegos allá por el siglo VI antes de Cristo, y Emporiae, la ciudad romana que creció a su lado a partir del siglo III antes de Cristo, con una muralla de unos 700 metros que todavía se puede recorrer.

Restos arqueológicos del yacimiento de Empúries con la antigua muralla al fondo
Foto: Wikimedia Commons (dominio público)

En verano recomendamos ir a última hora de la tarde, cuando el sol ya no aprieta tanto, y recorrer con calma tanto el yacimiento al aire libre como el pequeño museo, que guarda piezas originales encontradas en las excavaciones, entre ellas una estatua del dios Asklepios en muy buen estado. Contando las dos partes, la visita nos suele llevar unas dos horas más o menos, con tiempo de sobra para que los niños se entretengan buscando mosaicos y columnas.

Familia recorriendo las Ruïnes d'Empúries entre los restos arqueológicos
Foto: Enric, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Precio y horario: en verano (de junio a septiembre) suele abrir de 10 de la mañana a 8 de la tarde. Los menores suelen entrar gratis o con descuento y hay tarifa reducida para otros colectivos, aunque los precios exactos conviene confirmarlos en la web del Museu d'Arqueologia de Catalunya antes de ir, porque se actualizan cada temporada. Cuando terminamos la visita, aprovechamos que la playa de Empúries queda a un paso para pasear o si es verano refrescarnos tras la visita.

5. Poblat Ibèric d'Ullastret: un viaje a la época de los íberos

El último plan de la lista es otro clásico de la zona: el Poblat Ibèric d'Ullastret, considerado el asentamiento ibérico más grande de toda Cataluña. Aquí vivió durante unos cuatrocientos años la tribu de los indigetes, desde el siglo VI hasta el siglo II antes de Cristo, y hoy en día se pueden recorrer sus murallas, las calles y los restos de las viviendas en un recinto de unas tres hectáreas con vistas al estany d'Ullastret.

Camino entre las murallas del Poblat Ibèric d'UllastretVista panorámica de las murallas del Poblat Ibèric d'Ullastret
Foto (derecha): Paul M.R. Maeyaert, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Igual que con Empúries, si vais en verano os recomendamos visitarlo a última hora de la tarde, cuando el sol ya no pica tanto. La entrada incluye audioguía en varios idiomas, lo que ayuda mucho a que los niños entiendan qué están viendo en lugar de correr entre piedras sin más, y en el pequeño museo se pueden ver objetos encontrados en las excavaciones. Aunque la visita oficial se estima en poco más de una hora, entre el museo y las ganas de explorar cada rincón, a nosotros siempre se nos hace un poco más larga.

Padre e hijo recorriendo el Poblat Ibèric d'Ullastret

Precio y horario: en temporada alta suele abrir de 10 de la mañana a 8 de la tarde (cerrado los lunes), los menores de 16 años entran gratis y hay tarifa reducida para otros colectivos. Como pasa con el resto de yacimientos, los precios y horarios se actualizan cada año, así que lo mejor es echar un vistazo a la web oficial antes de planificar la visita.


¿Os apuntáis a alguno de estos planes?

Estos son los cinco planes que más recomendamos en el Empordà y la Costa Brava para ir con niños, aunque no todos los repitamos cada año, pero seguro que hay muchos más rincones de la zona que merece la pena descubrir.

Si buscáis más ideas para viajar en familia, en el blog tenéis recopilados todos nuestros destinos y viajes con niños.