Chiang Mai
Chiang Mai es la ciudad más grande y cultural del norte de Tailandia, es un buen sitio para estar ya que se encuentra relativamente cerca de varios reclamos turísticos. En ella se encuentran la mayoría de universidades del país.
El viaje desde Sukhothai a Chiang Mai en tren (75 baths) fue más bien largo e incómodo pero entretenido. Estuvimos durante 6 horas en un tren con asientos de plástico, a las 2 horas ya no sabíamos en qué posición sentarnos. En cada estación iban subiendo gente que vendía comida, y fuimos picando un poco de lo que nos parecía que sabíamos de qué estaba hecho. Fue de las mejores comidas que probamos en Tailandia! Pollo frito, sticky rice, pad thai, fruta en rodajas...
Como íbamos a llegar tarde, la noche anterior reservamos para una noche en el Libra Guest House por 600 bahts (nada del otro mundo y el personal bastante rancio) la noche y una vez allá ya buscaríamos para las siguientes 3 noches con más calma (que ilusos!).
Cuando nos pusimos en busca de hotel para los siguientes días nos dimos cuenta que no sería cosa fácil... parecía que todo estaba igual de lleno que en Bangkok, nos decían que volviéramos a la hora del checkout a ver si tal vez se iba alguien... pero por suerte nos llevamos la última habitación del Thaphae Garden Guesthouse por 500 bahts la noche (mucho mejor que el anterior).
Por la noche nos encontramos con Paqui (amiga de nuestra amiga Nani) que trabaja como guía en Chiang Mai y nos contó cómo movernos y donde podíamos aprovechar el día.
También nos estuvo hablando de Birmania, nos habló también que quisimos cambiar nuestros planes y en vez de ir a Laos ir a Birmania.
Pero después de unos días dudosos y buscando por internet vimos que para entrar, se necesita visado, el cual se tiene que solicitar en Bangkok y esperar un par de días... volvimos a nuestra ruta inicial.
Como nos recomendó Paqui alquilamos una moto en el mismo hotel (150 bahts) y fuimos al Bhubing Palace y esto es todo lo que pudimos ver:
Habíamos llegado demasiado tarde (las 5:30) y ya habían cerrado.... pues bien, nos fuimos hacia el Wat Phra That Doi Suthep, a 4km donde llegamos en el momento exacto para ver una bonita puesta de sol, contemplar la ciudad de Chiang Mai desde lo alto de la montaña y ver el templo dorado iluminado en la noche.
Como veis hay bastante polución en el ambiente, encima en esta época no llueve mucho...
Pudimos escuchar y ver a los monjes cantando o rezando, algo bastante relajante.
Por cierto nada que ver con las carreteras de Indonesia! Estas están perfectas!
El que creíamos que era nuestro último día en Chiang Mai lo dedicamos para ir al Elephant Nature Park, un parque de elefantes, en su mayoría elefantes que han sido maltratados por el hombre.
Este centro se dedica a comprar elefantes que están enfermos y a recoger elefantes huérfanos, para intentar darles mejor vida.
La entrada es cara, 2500 Thb (60€), pero una vez estás allí ves que vale la pena.
Si el elefante está enfermo tiene un cuidador permanente que se pasa el día con él, le ayuda a comer y lo tiene controlado.
Nosotros como turistas que somos les dimos de comer y "los bañamos" (simplemente tirarle agua con un cubo).
Nunca habíamos estado tan cerca de un elefante, son unos animales increíbles, aunque al principio te dan un poco de respeto por su tamaño y fuerza no hay nada que temer. Son increíblemente simpáticos si ven que llevas algo de comida encima!
Cerca del parque había varios sitios turísticos donde puedes subir al elefante o donde hacen shows como pintar cuadros o tocar unos xilófonos gigantes. En el centro donde estábamos nos explicaron que son lugares donde previamente han torturado al animal y los tienen muy mal alimentados para que sean totalmente sumisos al hombre.
Al día siguiente nos levantamos bien temprano, pues teníamos planeado coger un bus hasta Chiang Rai para visitar el templo blanco y seguidamente coger otro bus hasta Chiang Khong para pasar la noche y cruzar la frontera a Laos. Serviría de bien poco hacer el madrugón...
Una vez terminamos de desayunar, Mario se fue en busca de un cajero mientras yo me quedaba vigilando las maletas. Teníamos que sacar dinero en Bahts para después cambiarlos a dólares americanos, ya que si quieres un precio razonable (es decir que no timen) para pagar la visa de Laos es mejor hacerlo en dólares.
Cuando Mario volvió, su cara describía que estaba lleno de rabia, pues el cajero se había tragado la tarjeta de crédito!! Se había despistado mientras contaba el dinero y al pasar ciertos segundos el cajero como seguridad se zampó la tarjeta. Y claro no nos íbamos a ir sin ella.
Tras hacer un par de llamadas a la compañía del banco le dijeron que normalmente tardan 1 día laboral en conseguir la tarjeta... el problema era que era viernes... entonces quería decir que nos teníamos que esperar hasta el lunes! Pero después de insistir un poco le dijeron que volviera a llamar hacia las 2 a ver si podían hacer algo.
Como quedaban 4 horas para volver a llamar al banco, nos fuimos a pasear un poco más por la ciudad y a visitar el Warorot Market. Y de mientras nos íbamos haciendo a la idea de que íbamos a pasar un par de noches más en la ciudad...
A las 14:00 llamamos al banco y nos dijeron que en una hora podíamos volver a recoger la tarjeta! Eso fue una gran alegría!
Con la tarjeta en el monedero de Mario nos fuimos hacia la estación de bus, al haber perdido la mañana tendríamos que pasar una noche en Chiang Rai, visitar por la mañana el templo blanco y ir hacia Chiang Khong.
Fuimos a comer a un McDonalds, lo único que había cerca de la estación, y aprovechando la WiFi Mario reservó hotel en Chiang Rai, uno que según él estaba bien céntrico.
Chiang Rai
Después de 4 horas de bus, a las 9 llegamos a Chiang Rai, y rápidamente nos pusimos a buscar el hotel, Wannarit Residence por 425 bahts.
Estuvimos caminando más de media hora y al final llegamos, era un hotel más bien chino y el dueño casi ya estaba apuntito de meterse en la cama, nos recibió en pijama y como no hablaba ni pizca de inglés su mujer tuvo que venir al rescate, también en pijama. Si más no el hotel era muy limpio.
Volvimos al centro en tuk tuk para cenar y volvimos a pie ya que esta vez ya estábamos seguros del camino, nos llevó 20 minutos.
Chiang Rai en sí no tiene nada de especial o tal vez no le dimos tiempo a descubrirlo, pero a 10 minutos en coche hay el templo blanco. Mi hermano lo había visitado un año antes y me lo describió como que iba desde Buda hasta Terminator. ¿Algo raro no?
No iba mal encaminado.
En su interior hay pinturas sobre los muros donde hay la Arale, Terminator, Doraemon, Buda entre otros...
Buscando información sobre este templo, de nueva construcción, vimos que hay gente que se atreve a denominar al arquitecto como el Gaudí Tailandés, massa agosarat!
Era más bien curioso y diferente al resto de antiguos templos.
Una vez visitado el templo volvimos al centro, comimos, aproveché para ir a la pelu para cortarme el flequillo (0.5€) y nos dirigimos otra vez a la estación de buses, esta vez para coger un autobús bastante más viejo que el anterior para llegar hasta Chiang Khong, 4 horas por 65 bahts cada uno.
Chiang Khong
Este es uno de los tantos puntos de cruce hacia Laos, el que está más al norte. Desde aquí Tailandia y Laos están separados por el río Mekong, que viene desde China y llega hasta Vietnam.
Esta es la ciudad de Huay Chai en Laos que se puede ver desde Chiang Khong:
Llegamos casi anocheciendo, y nos fuimos directos al hotel Portside Hotel por 500 bahts, nada especial pero bien cerquita del sitio de cruce.
Intentamos encontrar la guía de segunda mano de Laos, la cual la llevábamos buscando desde Chiang Mai... pero no tuvimos suerte. Tras dar nuestra búsqueda en vano fuimos a cenar y a dormir pronto, ya que nos tocaba volver a madrugar para no encontrar cola en la frontera.
No nos dio demasiada pena irnos de Tailandia, esperamos volver en un par de meses y poder disfrutar más del país con menos turistas. Tailandia nos gustó, es un país muy fácil para moverse y tiene lugares espectaculares.
No sabíamos nada sobre Laos y como para nosotros era el más desconocido lo veíamos más como un país más de camino a Camboya.
Los siguientes días nos dirían si es un país que merece la pena quedarse y volver.