A las 8 de la mañana salía nuestro minivan hacia Nong Kiaw (130000 kips cada uno, que contratamos desde el hotel Zuela), siguiente parada donde estaríamos ese día para coger un barco a la mañana siguiente que nos llevaría a Luang Prabang.
El viaje debía ser de unas 4 horas, pero como es costumbre y tradición en estos países la cosa se alargó más de lo debido. Tenemos la creencia que ellos te dicen el tiempo récord con el que algún día se hizo ese recorrido, porque si no, no se entiende como puede ser que siempre se queden cortos.
Nos subimos en la minivan, con unos cuantos turistas más. Mario iba detrás de todo donde el aire era irrespirable porque entraba humo del tubo de escape. Se sentó en medio de un belga y de un inglés, donde hablaban sobre las situaciones de los diferentes países, cada uno con sus problemas, todos tienen para quejarse...
Nong Kiaw
Llegamos hacia las 5 al pueblo, y nos sorprendimos de lo bonito que era. Es un pueblecito que se encuentra a lado y lado del río, y está envuelto por enormes montañas, como la de los dibujos japoneses. Las dos orillas del río están unidas por un inmenso puente construido por los chinos, igual que las carreteras.
Después de dar una vuelta por las guesthouse del pueblo nos decidimos por las Bamboo bungalows, sencillo pero suficiente y a muy buen precio, creo que unos 4€ o 5€.
Ya instalados fuimos a enterarnos cómo comprar los tickets para el barco del día siguiente y comer algo por el pueblo mientras se ponía el sol. La venta de billetes ya estaba cerrada, y solo se podía comprar en una agencia de estas que venden actividades y billetes con su comisión correspondiente, así que hartos de pagar comisiones decidimos esperarnos y comprarlos al día siguiente en el muelle.
Nos despertamos, desayunamos y nos fuimos el muelle y en un momento sin ninguna cola ya teníamos los billetes (110.000 Kip). El barco salía a las 11, por lo tanto casi las 12 en hora de Laos...
Los barquitos que navegan por el río son todos iguales, unas balsas alargadas con capacidad para unas 20 personas, unas 10 sentadas en sillas y las otras 10, entre ellas nosotros en unas tablas que hacían de bancos, no del todo incómodo, soportable las primeras 4 horas, pero con ganas de llegar las últimas dos.
El viaje en sí, es muy bonito. Navegando por el Nam Ou al principio y por el Mekong el último tramo antes de llegar a Luang Prabang, puedes ir viendo como la gente de la zona hace su vida alrededor del río, se bañan, pescan, juegan, transportan, trabajan...
Luang Prabang
Una vez nos bajamos del barco y como siempre nos fuimos a buscar donde dormir. Al contrario que lo que nos habíamos encontrado en Laos hasta el momento, todo estaba lleno de gente y la mayoría de los sitios estaban llenos. Tras mucho buscar acabamos pagando 120.000 Kip por una noche y al día siguiente iríamos a buscar otro hotel donde dormir por un precio más correcto.
Lo que no quedaba de día lo ocupamos visitando el night market, un mercado muy grande y lleno de cosas. Después de dar una vuelta por el mercado acabamos cenando en un restaurante en un callejón de la calle principal, en el cual desayunaríamos, comeríamos y cenaríamos durante nuestra estancia en Luang Prabang. Allí acabamos la noche hablando con una pareja Sueco-Guatemalteca que vivían en Suecia y estaban de vacaciones, muy simpáticos.
Al día siguiente, según lo previsto fuimos en busca de otro hotel y en un momento ya habíamos encontrado uno. La guesthouse era PHONGBOUN GUESTHOUSE, un sitio más que correcto, con balcón, muy limpio y agradable por el que pagamos 90.000Kip la noche.
Ese día estuvimos haciendo una ruta a pie por el pueblo que pudimos acabar en una mañana.
Ya acabando nuestra ruta dispuesto a comer algo en nuestro restaurante de Luang Prabang, sorpresa! no encontramos de nuevo a las chicas holandesas, Sonja y Catharina. Ellas habían llegado dos días antes y se irían en dos días, igual que haríamos nosotros. Por la noche después de cenar quedamos con ellas para hacer unas LaoBeer.
Para el último día en Luang Prabang habíamos planeado despertarnos a las 6 de la mañana para ver la procesión de monjes que recogen dinero y comida por la calle principal de la ciudad, coger una bicis para ir a comprar los billetes de autobús y visitar un poco las afueras y una casa de monjes.
Lo de los monjes no pudo ser, era muy pronto y no había quien se levantara. Os dejamos una foto de Google para que os hagáis una idea.
Foto de Google, demasiado pronto para despertarse
Camino a Pakse
En Pakse es una ciudad al sur de Laos, no tiene nada especial pero está cerca de sitios interesantes y bien comunicada, desde Luang Prabang hay unos 1000km.
A las 6 de la mañana nos encontramos con Catharina y Sonja en la estación de tren, para empezar una muy larga jornada en bus para llegar a Pakse. Lo teníamos que hacer en dos tramos: primero un bus hasta Vientiane y desde allí un bus nocturno hasta Pakse.
El primer bus debía durar unas 7 horas ( 110000 kips), pero salió una hora más tarde y duró unas 10 horas.
El bus hacia Pakse desde Vientiane (la capital, la cual no queríamos parar) salía a las 8 de la noche, y llegamos a Vientiane a las 8 menos 5. Teníamos que cambiar de estación de autobús y junto a las holandesas y 2 turistas más compartimos un tuk tuk hasta la otra terminal.
Con suerte el bus salía con retraso y había sitio para todos, el problema que tuvimos Mario y yo es que no teníamos suficiente dinero para comprar los billetes! Cada uno costaba 190000 kips y solo nos llegaba para uno... por suerte Sonja y Catharina nos prestaron el dinero.
bus nocturno Vientiane - Pakse
El bus no era de lo más cómodo ya que estaba hecho para tamaño de persona Asiática... Pero dormimos lo que pudimos y a las 7.30 de la mañana ya estábamos en Pakse!
Había sido más de 24 horas de viaje seguidas! Sí sí 1000 km en 24 horas! Pero es que las "carreteras" de aquí no se pueden comparar con carreteras.
Ya estábamos en el sur de Laos y esperábamos que nos gustase tanto como el norte...
