domingo, 31 de enero de 2016

Ultimas paradas, de Pushkar a Jaipur

Pushkar


Después de unas cuatro horas de viaje desde Jodhpur, a las 5 de la tarde llegamos a Pushkar. Ya estaba anocheciendo.

El día anterior reservamos dos habitaciones en el Hotel Paramount Palace por 1200 rupias la noche, sencillo pero limpio y lo mejor de todo es que la ducha tenía presión :) en comparación con el resto de hoteles en los que estuvimos.

Bazar de Pushkar con puestos de souvenirs y viajeras comprando



Las calles más céntricas están repletas de tiendecitas con souvenirs, teníamos intención de hacer algunas compras pero al final no cayó gran cosa. La verdad es que nos pareció mucho más interesante Udaipur en cuanto a compras.

Pushkar no es muy grande, con un día da de sobras para visitar la ciudad. Está el templo de Brahma, donde no te permiten entrar con bolsas ni cámaras, y lo más destacado en nuestra opinión es el lago, que le da un toque místico a la ciudad.

Bandada de pájaros sobrevolando el lago sagrado de Pushkar al atardecer

Familia sentada en una pequeña plataforma en el lago sagrado de Pushkar
Por lo menos estuvimos un par de horas observando toda la actividad que sucede. Familias que van a bañarse y a comer allí, que limpian la ropa, que rezan...

Dos viajeras posando junto al lago sagrado de Pushkar

Dos viajeras abrazadas con vista panorámica del lago y la ciudad blanca de Pushkar

Para las personas que había alrededor del lago fuimos un tipo de atracción ya que durante un buen rato nos sentimos como famosos, un montón de gente quería hacerse fotos con nosotros. Hasta nos ponían los más pequeños encima para que saliéramos con ellos... Me pregunto qué harán con todas estas fotos.. ¿Estaremos en unos cuantos facebooks de indios?

Niño rezando en cuclillas junto al lago sagrado de Pushkar

Arco decorado con tela bordada y banderas de oración tibetanas de colores en Pushkar
Aunque no sea muy grande, es un buen lugar para pasar un par de días y relajarte. Además la temperatura nos acompañó, ahora en enero, es ideal, ni frío ni calor.

Después de un día en Pushkar justo antes de que se hiciera de noche tomamos rumbo con nuestro coche hacia Jaipur, teníamos por delante 3 horas más de coche.

Jaipur


Al fin llegamos a Jaipur, un poco más tarde de lo esperado, pero es que en este viaje todo lo que sea desplazarse no es precisamente rápido...

El Jal Mahal iluminado de noche sobre el lago de Jaipur
Jal Mahal
Lo primero que queríamos hacer fue comprar especias, pero cometimos el error de pedírselo a Sachin (nuestro conductor), quien muy amablemente nos acompañó a la tienda de especias de un amigo suyo... casualmente la tienda resultó ser 4 veces más cara de lo que habíamos visto en los mercados. Nos supo mal haber hecho todo el recorrido y no comprar nada, así que nos decantamos por unas bolsitas de especias con el preparado para hacer Masala Tea (no os diré lo que pagamos por ellas, porque fue escandaloso!!!). El mejor lugar para comprar especias son los mercados locales o los supermercados, sin duda alguna.

Vendedores de especias y frutos secos en un mercado callejero de Jaipur

Bandeja con especias y verduras de colores en un puesto callejero de Jaipur

Aquí pasamos los siguientes tres días, nos alojamos bastante lejos del centro, en el Hotel Anuraag Villa (unos 25€ por noche), pero dado que teníamos coche el desplazamiento no sería problema.

Jaipur, la ciudad rosa, es una de las ciudades más turísticas de la India, es la capital del Rajastán donde viven alrededor de 3 millones de personas. Es una ciudad enorme donde el movimiento no descansa nunca, hasta puede llegar a agobiar, pero no fue nuestro caso.

Mercado callejero de frutas y verduras en Jaipur

Calle cerca del City Palace de Jaipur con motocicleta y viandantes

Nuestra primera parada fue el City Palace (400 rupias por persona), la cual fue residencia real. Es un complejo que mezcla la arquitectura mongol con la arquitectura tradicional de Rajastán, se compone de palacios, pabellones y patios entre otros.

Fachada del City Palace de Jaipur con un grupo de turistas
City Palace
Viajera sonriendo en el patio del City Palace de Jaipur
City Palace
En comparación con otros palacios de Rajastán, en mi opinión, este no es tan espectacular. Lo mejor es el Pritam Niwas Chowk (el patio de los amantes), tiene 4 puertas que representan las cuatro estaciones, precioso.

Puertas decoradas con motivos de pavo real en el Pritam Niwas Chowk del City Palace
City Palace
Muy cerca de la entrada principal del City Palace, a pocos metros, está el observatorio solar Jantar Mantar (200 rupias por persona / 100 rupias con el carné de estudiante), muy recomendable e interesante.

Instrumento astronómico de piedra en el observatorio Jantar Mantar de Jaipur
Jantar Mantar 

Es un recinto enorme, construido en 1744 por el marajá Jai Singh, apasionado por la astronomía, hizo construir el observatorio para observar y calcular posiciones de los astros y de los planetas. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

No muy lejos del Jantar Mantar está el Palacio de los vientos, su fachada está compuesta por 900 ventanas, por donde las concubinas y las reinas solían chafardear lo que sucedía en la ciudad (más bien dicho en la calle de en frente).
No visitamos su interior ya que habíamos leído en varios sitios que no merecía la pena.

Grupo de viajeros posando frente al Hawa Mahal, el Palacio de los Vientos
Hawa Mahal (Palacio de los vientos)
Para tomar la foto, un vendedor que había en la calle nos invitó a subir al tercer piso del edificio que hay justo enfrente del palacio, pero no sin antes hacernos pasar por su tienda de tapices.

Vista diurna del mirador del Jal Mahal en Jaipur
Jal Mahal (water palace)
Teníamos muchas cosas que hacer y poco tiempo que perder así que de camino al Amber fort paramos por segunda vez (ahora de día) en el mirador del Jal Mahal.

Aunque el fuerte está a 10 km de la ciudad, dado el terrible tráfico, tardamos algo más de una hora en llegar. La entrada cuesta 500 rupias por persona (100 con carné de estudiante).

Vista panorámica del Amber Fort sobre la colina en Jaipur

Este sería el último de los fuertes que visitaríamos, después de todos los que habíamos visto, este no nos sorprendió demasiado. Hay que decir que el recinto es enorme, con elementos hindús y mogules del siglo XVI.

Entrada principal del Amber Fort con turistas haciendo cola

Patio interior del Amber Fort visto entre columnas talladas

Nos perdimos durante un buen rato a través de algunas de sus estancias, pasillos y desamparadas salas, es como un laberinto.

No sabemos por qué, pero encontramos muchísima gente, tal vez por el hecho de que era domingo, y muchos indios aprovechan para visitar lugares emblemáticos como este.

De vuelta a Jaipur, como si el día no hubiera dado de sí aún nos quedó tiempo de visitar el templo blanco, Birla Mandir. La entrada es gratuita.

Visitantes junto a las columnas de mármol blanco del Birla Mandir
Birla Mandir
Torre principal del templo blanco Birla Mandir en Jaipur
Birla Mandir
Es un templo pequeño, pero nos sirvió para sentarnos un buen rato y descansar con tranquilidad :).

Para dejaros descansar terminamos aquí la primera parte de nuestro relato en la ciudad rosa, hay muchas cosas por ver y por explicar, además en la siguiente parte nuestro pequeño equipo se divide... pero por muy poco. ¡En breve más!