Flevoland, una provincia entera que hace setenta años estaba bajo el agua. Una de nuestras últimas salidas antes de dejar Holanda, a principios de septiembre de 2014, fue un recorrido en coche con unos amigos por el pólder: una granja ecológica, el puerto de Enkhuizen y los grandes diques que separan el mar del IJsselmeer, el Houtribdijk y el Afsluitdijk.
Datos rápidos
- Ruta: Amsterdam → granja cerca de Dronten (Flevoland) → Houtribdijk → Enkhuizen → Afsluitdijk → Amsterdam. Unos 300 km en total.
- La granja: Warmonderhof, la escuela de agricultura biológica y biodinámica de Dronten, en un día de puertas abiertas.
- Imprescindible: coche, porque en transporte público es muy complicado, y ver el atardecer desde un dique.
Flevoland, la provincia que antes era mar
Hasta hace menos de un siglo, en el centro de Holanda había un mar interior, el Zuiderzee. En 1932 los holandeses lo cerraron con un dique de 32 kilómetros, el Afsluitdijk, y lo convirtieron en un lago de agua dulce, el IJsselmeer. Después empezaron a secar trozos de ese lago para ganar tierra: así nacieron los pólderes de Flevoland, desecados en los años cincuenta y sesenta, y en 1986 Flevoland se convirtió en la provincia número doce de Holanda.
El resultado es un paisaje muy curioso: todo es completamente plano, con campos enormes en línea recta, canales, hileras de árboles, molinos de viento modernos... y todo está por debajo del nivel del mar.
Un día en una granja ecológica
Llegamos a mediodía a Warmonderhof, en Dronten, una escuela de agricultura biológica y biodinámica que tiene su propia granja y que ese día celebraba una jornada de puertas abiertas. Podéis consultar sus próximas jornadas en la web de Aeres Warmonderhof. Hacía un día perfecto de final de verano, y pudimos pasear libremente entre los campos y los invernaderos.
Dentro de los invernaderos había tomateras altísimas cargadas de tomates, pimientos rojos y verdes, judías... Y fuera, campos de coles, maíz, calabazas a punto de recoger y zanahorias hasta donde alcanzaba la vista.
Uno de los mejores momentos fue caminar por un sendero estrecho entre los campos, sin nada alrededor más que verde y cielo. Con esos cielos enormes y llenos de nubes, entiendes por qué hubo tantos pintores holandeses de paisajes.
La granja también tenía animales: vacas pastando en el prado, terneros recién nacidos durmiendo sobre la paja en el establo y colmenas, con un panal que se podía ver a través de un cristal. Había también tractores, una barbacoa y mucha gente de la zona pasando el día.
El Houtribdijk: una carretera en medio del agua
Por la tarde cogimos el coche hacia Enkhuizen por el Houtribdijk, un dique de unos 30 kilómetros que une Lelystad con Enkhuizen y separa el IJsselmeer del Markermeer. Es una sensación rarísima: vas por una carretera recta con agua a los dos lados, hasta donde alcanza la vista.
Enkhuizen, un puerto con historia
Enkhuizen fue uno de los grandes puertos del Siglo de Oro holandés, cuando desde aquí salían barcos hacia las Indias. Hoy es un pueblo tranquilo con un puerto lleno de veleros y barcos de madera antiguos, casas históricas y el Museo del Zuiderzee, que explica cómo era la vida junto al mar antes de los diques.
El Afsluitdijk al atardecer
Y para acabar, lo mejor del día. Desde Enkhuizen subimos hacia el norte hasta Den Oever para cruzar el Afsluitdijk, el gran dique que cierra el antiguo Zuiderzee: 32 kilómetros de carretera entre el mar de Wadden a un lado y el IJsselmeer al otro, construidos entre 1927 y 1932. Es una de las grandes obras de ingeniería hidráulica del mundo y el símbolo de la eterna lucha de los holandeses contra el agua.
Nos pilló la puesta de sol sobre el IJsselmeer, con el cielo dorado y el agua plateada. Llegamos hasta Kornwerderzand, ya en Frisia, y dimos la vuelta hacia Amsterdam.
Consejos para recorrer Flevoland y los diques
- Id en coche: es la única manera práctica de combinar granjas, pueblos y diques en un día.
- Granjas abiertas: muchas granjas holandesas abren sus puertas en jornadas especiales o tienen tienda (boerderijwinkel). Mirad las agendas locales antes de ir.
- El Afsluitdijk: hay un mirador junto al monumento de la mitad del dique, y en Kornwerderzand un centro de visitantes. Id al atardecer.
- Enkhuizen: si tenéis tiempo, dedicad medio día al Museo del Zuiderzee, con una parte al aire libre que reproduce un pueblo de pescadores.
- Llevad cortavientos: en los diques y en el pólder el viento sopla sin nada que lo pare.
Con esta salida se acababa nuestro año en Holanda. Si queréis leer toda la serie, empezad por nuestros rincones favoritos de Amsterdam y seguid con Bélgica en tren, el norte de Holanda, las ciudades holandesas en un día y Maastricht y el sur de Limburgo. ¡Tot ziens, Holanda!
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