jueves, 20 de diciembre de 2012

En caravana por la Isla Sur


En diciembre de 2012, una vez dejamos nuestros trabajos, vendimos el coche, enviamos nuestras maletas, nos despedimos de nuestros amigos y preparamos nuestras mochilas nos dirigimos al aeropuerto de Wellington para volar a Christchurch en la isla Sur dónde teníamos reservada una caravana de 3 plazas para poder viajar durante 15 días por la mitad sur de la isla, por $1700 en Lucky Rentals (son caravanas viejas de la compañía Jucy).


Mario junto a la caravana Lucky Rentals aparcada en una calle de Christchurch

Llevábamos preparado un medio recorrido hecho por Ryan y con notas de los dos Jordis y Simón.


El recorrido fue:

Christchurch – Lake Tekapo/Mount Cook – Queenstown – Doubtful Sound – Milford Sound – Queenstown – Christchurch (recogemos a Montse :)  ) – Fox Glacier – Franz Joseph Glacier – Arthur's Pass - Christchurch



Volamos con JetStar, nuestra compañía favorita por $70, y llegamos sobre las 4.30 de la tarde, la sorpresa fue cuando fuimos a recoger la caravana… la tienda había cerrado a las 4 de la tarde y no nos habían avisado teniendo una reserva para las 5… total que tuvimos que buscar alojamiento en la ciudad y pasar la noche. 
Esta no es tarea fácil, pocos años antes Christchurch recibió un terremoto de gran escala y derrumbó todo el centro de la ciudad, es decir donde estaban la mayoría de hoteles y hostels, y al tener un aeropuerto internacional hacen de ella una ciudad con bastante ocupación, pero tuvimos suerte en el i-site del aeropuerto nos encontraron una habitación cerca de lo que había sido el centro, nada barata, pero era lo que había.

Al día siguiente Mario se fue a recoger la caravana y al volver estaba un poco mosca, el chico que le había atendido era nuevo y no había revisado nada de la caravana. Pero parecía que todo aguantaba… Al recorrer 300km nos dimos cuenta de que no era así, la mesa estaba rota, la sartén también, la cocina tenía fugas de gas, el limpiaparabrisas no tenía agua…. Total que llamamos a la compañía y nos aseguraron que si volvíamos a la central tendrían preparada otra caravana en mejor estado para nosotros, pero no fue así, cuando llegamos nadie les había comunicado nada de nuestro problema y nos hicieron esperar mientras reparaban los problemas… ¡En resumen entre una cosa y otra habíamos perdido 2 días del viaje!

Lake Tekapo y Mt Cook

Aún y así teníamos muchas ganas de visitar la isla como es debido, así que volvimos a hacer el mismo camino hasta el lago Tekapo, un lago de un azul sorprendente 


Lupinos morados y rosas junto al lago Tekapo con montañas nevadas al fondo
Laura junto a lupinos en la orilla pedregosa del lago Tekapo


De allí conducimos hasta el parque de Mount Cook para poder visitar los glaciares. 


Pasarela de madera hacia el valle nevado del parque de Mount Cook


Para llegar hasta los glaciares tuvimos que recorrer un camino de 3 horitas, nada difícil, y para variar el tiempo no fue muy bueno pero al menos no llovía.

Excursionistas junto al lago glaciar de Mount Cook rodeado de morrena rocosa

Esculturas de fruta gigante en Cromwell, Nueva Zelanda


Aunque fuéramos en caravana, no está permitido hacer noche en cualquier sitio, así que compramos el folleto del DOC, donde dice campings sencillos con lavabo, donde poder dormir de $5 a $15 por persona, fue de gran utilidad, ya que suelen ser zonas naturales bien conservadas y muy bonitas.

De Mount Cook empezamos a bajar hasta Cromwell, un camino de 4 a 5 horas de coche, nada pesado a causa del paisaje que nos fuimos encontrando, espectacular. Es una ciudad más bien pequeña a orillas de un lago enorme, como ya era tarde decidimos hacer parada aquí y también porque Ryan era de aquí y me dijo que no me podía ir sin visitar las frutas gigantes de Cromwell.


Laura con los brazos abiertos frente al cartel de bienvenida a Cromwell


Queenstown


Orilla del lago Wakatipu en Queenstown con aves junto al agua


Desde Cromwell en poco menos de una hora llegamos a Queenstown, habíamos oído hablar muy bien de la ciudad y la verdad es que no es para menos. A su alrededor hay muchas actividades a hacer, la mayoría deportes de aventura, tanto en invierno como verano.

La ciudad se encuentra a orillas de un lago y envuelta por montañas, las vistas desde el mirador de la ciudad no tienen desperdicio.

Panorámica de Queenstown y el lago Wakatipu desde el mirador

A diferencia de la mayoría de ciudades del país, esta era realmente turística y estaba llena de vida a cualquier hora del día.

¡Aunque parezca mentira, uno de los días nos hizo calor! ¡Sí, sí, a 26 C!

Gente tomando el sol en el césped junto al lago de Queenstown


Muelle de madera en el lago Wakatipu de Queenstown al atardecer


Aquí aprovechamos para reservar una noche en el crucero del Real Journeys en Doubtful Sound, algo increíblemente bonito, fueron $275 cada uno pero mereció la pena.

¡No nos fuimos de allí sin pasar por el bar Fergburger, famoso por sus hamburguesas enormes! Un sitio que nos había recomendado Nic.

Mario comiendo una hamburguesa gigante en el bar Fergburger de Queenstown

Doubtful Sound

Nos dirigimos a Manapouri en donde zarpaba el crucero hacia los fiordos del Doubtful Sound. Éramos un grupo de unas 20 personas y subimos a un barco enorme mientras la tripulación nos saludaba.


Mujer contemplando el fiordo Doubtful Sound desde un mirador

Ave marina volando junto a la vela del barco en Doubtful Sound

Focas descansando sobre las rocas de Doubtful Sound


El primer día en el crucero fuimos hasta mar abierto para observar focas y pingüinos.
Más tarde nos dieron a elegir entre dos actividades: kayaks o una excursión por el fiordo.


Kayaks amarillo y rojo sobre las aguas oscuras de Doubtful Sound

Mario remando en kayak por el fiordo de Doubtful Sound

Nosotros escogimos kayaks, y estuvimos durante 2 horas y media remando por los fiordos, una muy buena experiencia. Al acabar quien quería se podía dar un bañito. Era verano pero el agua estaba a 16 C y no hacía calor precisamente… Mario como es un valiente saltó al agua.



Tras una enorme cena a base de buffet libre nos dieron una charla sobre curiosidades de los fiordos y su fauna, y después pudimos contemplar la puesta de sol que hizo poner rojo intenso el cielo que se veía entre las montañas.


Puesta de sol rosada reflejada en las aguas de Doubtful Sound

Al día siguiente, de camino de vuelta, mientras mirábamos algún pingüino que nadaba cerca del barco, ¡vimos jugueteando con las olas del barco a una familia de delfines!


Pareja de delfines saltando junto al barco en Doubtful Sound

Selfie de la pareja a bordo del barco en Doubtful Sound


Milford Sound

A mediodía llegamos a Manapouri donde habíamos aparcado la caravana, la cogimos y nos dirigimos a Milford Sound. Otros fiordos que había más al norte, realmente estos son los famosos, pero suelen estar más abarrotados de barcos.


Valle verde con montañas nevadas camino a Milford Sound

Selfie de la pareja en el valle camino a Milford Sound


Tras una carretera de dos y media horas increíblemente bonita por sus paisajes llegamos a los fiordos, acompañados de un viento bastante fuerte.


Mitre Peak y la playa de marea baja en Milford Sound


Allí Mario aprendió que no debe caminar cerca de huevos de aves grandes, ya que al intentar hacer una foto a los fiordos fue atacado por un pájaro que no le hacía ni pizca de gracia que anduviésemos por allí, por suerte no le llegó a tocar.


Ave posada en un tronco de madera varado en la playa de Milford Sound

Mario fotografiando el paisaje de Milford Sound entre las rocas


Pasamos una noche en el único camping de la zona, unos $30, y cuando nos quisimos marchar hacia Manapouri donde queríamos pasar la noche, tuvimos que esperar 4 horas ya que para salir de las Milford Sound hay un túnel de un único sentido y cuando hace mal tiempo lo cierran, estaba lloviendo mucho así que hasta que no parara no lo abrirían.


Túnel de un solo sentido en la carretera de salida de Milford Sound


Cuando llegamos a Manapouri conducimos unos 13 km más hacia el sur, hasta llegar a un camping del DOC que Mario había escogido para esa noche, en Mavora Lake.

Fue una muy buena elección, estábamos cerca de un lago donde contemplamos una bonita puesta de sol y su reflejo, y también al lado de un bosque donde el suelo parecía una alfombra verde puesta adrede.


Bosque cubierto de musgo verde brillante junto al lago Mavora

Puesta de sol reflejada en el lago Mavora entre montañas


¡Camino a Christchurch otra vez!

Al día siguiente nos levantamos prontito, ya que debíamos hacer un largo camino en dos días teníamos que llegar a Christchurch, ya que habíamos quedado con Montse (una de mis mejores amigas que estaba haciendo una estancia de 3 meses en Australia) que venía a recorrer la isla los últimos días con nosotros.

Durante el camino vimos un puente donde hacían puenting y Mario se animó a saltar y así tener un subidón de adrenalina.



Para no hacer todo el camino de golpe decidimos parar en un DOC cerca de Geraldine y seguir el día siguiente. 

Como en Christchurch no había demasiada cosa para dormir y Montse llegaba sobre las 12 de la noche, decidí reservar sitio por internet en un camping de la ciudad, no tuve mucho ojo y digamos que en el camping no había el mejor ambiente del mundo.. pero bueno tan solo era para dormir unas horas y continuar nuestro camino.


Montse llegó con retraso pero eso daba igual, tenía muchas ganas de que viniera a vernos y pudiera visitar un poco la isla que tanto me estaba gustando.


Arthur's Pass y los glaciares


Montse y Laura junto a una cascada en Arthur's PassAl despertarnos nos pusimos rápido en marcha hacia los glaciares, desayunamos por el camino ya que no apetecía hacerlo en el camping y paramos en Arthur's Pass a hacer algunas de las rutas. Cuando paramos por segunda vez en otro inicio de ruta la caravana nos recordó que estaba un poco vieja.. se quedó sin batería. Llamamos al AA (una especie de RACC) y tras solucionarnos el problema nos dijo que había sido fallo de no estar bien ajustada, así que los $140 que habíamos pagado por su asistencia nos serían reembolsados por el seguro (aún seguimos esperándolos).



Montse y Mario sonriendo frente al valle de Arthur's Pass

Llegamos a Hokitika, una ciudad famosa por ser el principal lugar donde se genera Jade, una piedra verde preciosa que se encuentra en pocos lugares del mundo.

Tras pasar la noche allí, el 12 de diciembre tuvimos la gran suerte de poder ver ¡la cabalgata de Navidad!!


Carroza tirada por caballos en la cabalgata de Navidad de Hokitika

Tractor antiguo naranja en el desfile de Navidad de Hokitika

Un poco cutre para ser sinceros, se nota que no ponen demasiado presupuesto, pero para los más pequeños era más que suficiente, estaban muy contentos e ilusionados.

Una vez finalizada fuimos rumbo al glaciar de Franz Joseph, no nos pudimos acercar demasiado aun y así pudimos darnos cuenta de lo grande que era.


Excursionistas caminando hacia el glaciar Franz Joseph entre niebla

La tarde de ese día la aprovechamos para reservar una excursión por el Fox Glacier, para andar sobre él con guía y a la noche aprovechamos para ir a unas piscinas termales y relajarnos en el pueblo.

La excursión de medio día por el glaciar empezaba en la tienda de la compañía donde nos equiparon con el calzado correcto y chaquetas impermeables.

De allí nos llevaban en autobús hasta el glaciar y empezábamos a andar, durante el camino el guía nos iba explicando cómo se mueven los glaciares y cómo pueden cambiar a lo largo del tiempo.


Mario, Laura y Montse frente al glaciar Fox con chaquetas impermeables


Andamos casi 4 horas, y atravesamos las enormes paredes de hielo, siempre pisando firme en el hielo para no resbalarnos.


Grupo de excursionistas cruzando la superficie del glaciar Fox

Selfie de la pareja entre paredes de hielo azul del glaciar Fox


Nos quedaba tan solo una noche en Nueva Zelanda así que al terminar la excursión nos dirigimos a realizar parte del camino de vuelta, paramos para ver la playa de la costa oeste y seguimos hasta Arthur's Pass donde paramos a dormir.


Dos amigas saltando de alegría en una playa de la costa oeste


En el último día aun tuvimos tiempo para hacer una pequeña excursión por otra de las rutas de Arthur's Pass hasta llegar a un río.


Mario cruzando un río entre rocas en Arthur's Pass

Laura y Montse sentadas sobre las rocas en Arthur's Pass


De camino a Christchurch Mario tuvo su primer encuentro cara a cara con un Kea. El Kea es un loro alpino que es conocido por ser una de las aves más listas del mundo, y es tan lista que a veces hasta planea emboscadas ¡para robar comida!


Primer plano de un Kea, el loro alpino de Nueva Zelanda

Mario observando de cerca a un Kea junto a la carretera

En cosa de tres horas llegamos de nuevo a Christchurch, directos al aeropuerto, donde despedimos a Montse, con quien habíamos compartido nuestros últimos días en Nueva Zelanda muy a gusto. Supo mal decirle adiós pero sabía que en menos de medio año nos volveríamos a ver.

Bye Bye New Zealand

Los siguientes pasos fueron devolver la caravana y prepararnos para salir hacia Indonesia en las siguientes horas, 7 concretamente, el vuelo era con Virgin y nos costó $420 cada uno.

Antes de irnos aprovechamos para llamar a nuestros amigos de Nueva Zelanda y despedirnos por última vez. 

La espera se hizo larga ya estábamos en nuestro último tramo para volver a casa, habíamos terminado 2 de 3 etapas, habíamos acabado una etapa muy buena, la verdad es que tenía un sentimiento triste por abandonar Nueva Zelanda pero a la vez tenía ganas de conocer más sobre Asia y sabía que la ruta del sureste asiático valdría la pena.

¡A partir de aquí los próximos post serán sobre Asia... un gran cambio de país y cultura!