lunes, 10 de diciembre de 2012

Escapadas por la Isla Norte y Abel Tasman


Aprovechando que teníamos coche estamos ansiosos por visitar más sitios del país durante los fines de semana o puentes.

Martinborough


Empezamos por ir a Martinborough, un pueblecito famoso por sus viñas con unas diez calles que forman el pueblo. 



Selfie de la pareja entre las viñas de Martinborough, Nueva Zelanda

Cata de vinos con cinco copas sobre una tabla de madera en un viñedo de Martinborough


Aquí fuimos en dos ocasiones, la primera solos y la segunda con Ricky, Pep, Gabby, Marta, Nino y Rebecca. 


Selfie de grupo haciendo gestos divertidos durante la cata de vinos en Martinborough

Grupo de amigos sentados en una mesa de picnic en un viñedo de Martinborough

En ambas ocasiones fuimos a hacer cata de vinos, por unos pocos dólares por cada vasito de vino. Lo divertido es coger una bicicleta e ir pasando por las viñas.


Grupo en bicicleta recorriendo la carretera entre los viñedos de Martinborough
 

En nuestra primera ocasión pasamos la noche en un B&B, The Martinborough Connection, lo llevan una pareja de unos 70 años, se contradecían en todo pero con humor, muy agradables, pagamos por una noche $90 y en el desayuno no nos faltó de nada, ¡todo riquísimo!

Castle Point


Vista aérea de la costa rocosa de Castle Point, Nueva Zelanda



Aquí viajamos con ganas de encontrar tranquilidad y desconectar del trabajo y de la ciudad.

Alquilamos un cottage solo para nosotros solos.

Hay varias caminatas que hacer, hicimos una excursión desde el cottage hasta subir a un monte que teníamos al lado, lo malo es que al volver no recordábamos bien el camino.. pero siguiendo las vallas eléctricas llegamos. 

Colinas verdes onduladas vistas desde lo alto en Castle Point


Como anécdota, Mario al no creer que esas vallas fueran eléctricas decidió tentar a la suerte a ver qué pasaba, las primeras no lo eran pero sí que acabó encontrando una eléctrica… 


Mario contemplando la cala rocosa desde el acantilado de Castle Point

Caminando por la playa de Castle Point junto a los acantilados

Otra caminata que hicimos fue en el mismo Castle Point, donde subimos hasta arriba de la colina que da al mar y descubrimos unas magníficas vistas.

Tongariro


Mario caminando por el sendero del Tongariro Alpine Crossing con el monte Ngauruhoe al fondo

Este lugar es un parque nacional que se encuentra en el centro de la isla norte, hay varios volcanes a su alrededor y un famoso trekking, el Tongariro Crossing, se trata de seis a ocho horas de camino para cruzar el parque, pasando cerca de un volcán inactivo y varios lagos esmeraldas. Una actividad muy recomendable. 

Cráter volcánico rojo con nieve en el Tongariro Alpine Crossing

Excursionista en el borde del cráter del Tongariro Alpine Crossing

No fue un camino fácil pero tampoco duro, aunque el tramo final se nos hizo un poco pesado. 

Laura y Mario junto a los lagos esmeralda del Tongariro Alpine Crossing

Laura junto al Blue Lake en el Tongariro Alpine Crossing
Dormimos en un hostel en el pueblo más cercano, por $170 dos noches y a la mañana prontito ellos mismos te acercan al parque para que hagas el recorrido y te vienen a recoger en el punto final. 

Laura junto al cartel de zona volcánica activa en el Tongariro Crossing

Mario observando el volcán humeante durante el Tongariro Crossing
A la vuelta a Wellington nos llevamos de recuerdo una multa por exceso de velocidad, la máxima son 100km/h y Mario se había despistado y llegó a 113km/h.

Debo remarcar que los policías de Nueva Zelanda son las personas más amables que te puedes encontrar, este nos paró con una sonrisa amistosa y nos habló muy tranquilo, casi le damos las gracias por ponernos la multa.

Abel Tasman


Vista de los Marlborough Sounds desde el ferri camino a Picton

Abel Tasman se encuentra en el norte de la isla sur, para cruzar cogimos el ferri de Wellington a Picton, pagamos $250 por trayecto por llevar el coche. 

A pesar de que puedas tener la mala suerte de encontrar un mar revuelto merece la pena llegar a la bahía de Picton con el barco y poder contemplar su paisaje, es algo maravilloso. 


Montañas y aguas turquesas de los Marlborough Sounds

Tuvimos la suerte de que nos hizo buen tiempo los tres días y lo pudimos disfrutar. 

El primer día lo pasamos visitando Nelson, es una ciudad pero nos pareció un pueblo de lo pequeña que es. 

El siguiente día fuimos directo al parque de Abel Tasman y hicimos un trekking de mediodía. 

Marisma con marea baja en el Abel Tasman Coast Track

Helechos plateados desenrollándose en el bosque de Abel Tasman


Se trata de andar a través de un bosque frondoso que bordea el mar. Estuvimos 4 horas y media para llegar al primer punto, a través de allí se puede continuar pero se tiene que hacer noche por el camino, nosotros no teníamos tanto tiempo así que al llegar al primer punto cogimos un fast boat para volver al punto de partida. 


Caminando por una playa de arena dorada en el parque de Abel Tasman

Cruzando una pasarela de madera en el bosque de Abel Tasman

La verdad es que nos gustó mucho, a lo largo del camino hay salida a diferentes calitas. 

Vista panorámica de una cala turquesa en el parque de Abel Tasman

Whangarei y Auckland


Este fue nuestro último destino en la isla norte, y en este caso decidimos volar a Auckland y alquilar un coche. 

Volamos con JetStar que es la compañía low cost líder, volamos por poco más de $100 ir y volver. 

Nuestra principal intención para ir a Whangarei era ir a bucear a las Poor Knights Islands donde habíamos visto que era un buen sitio para ver el fondo marino de la zona. 


Playa de guijarros y aguas transparentes cerca de Whangarei


Dormimos en un B&B que encontramos por la carretera, también llevado por una pareja de jubilados encantadores, nos explicaron cómo había cambiado la zona desde que ellos habían llegado y los lugares alrededor de Australia donde habían vivido, muy interesantes. 

El buceo consistió en 2 inmersiones, por $200 con comida incluida. El agua estaba a 16C así que nos dieron trajes de neopreno bien gordos, aunque yo seguía teniendo frío. 


Acantilados y arco rocoso de las Poor Knights Islands desde el barco

Inmersión bajo el agua junto a un arco rocoso en las Poor Knights Islands

Fue interesante y curioso, pero a pesar de que llevamos pocas inmersiones no fue de los sitios que más nos asombró, aún y así disfrutamos mucho.

Buceamos en un mar de medusas que no pasaba nada si las tocábamos y nos adentramos a una cueva donde observamos todo tipo de crustáceos con la ayuda de una linterna.
Skyline de Auckland y la Sky Tower vistas desde el mar


El último día decidimos pasarlo en Auckland y aprovechamos para visitar y despedirnos de Bruno y Laura, una pareja de Barcelona que habíamos conocido en Melbourne y habían ido a Auckland con el mismo visado que nosotros. Ellos habían decidido alargar su estancia en Nueva Zelanda, y quién sabe tal vez quedarse a vivir…