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martes, 29 de septiembre de 2026

Bélgica en tren desde Amsterdam: qué ver en Gante, Brujas y Bruselas en 4 días

Cuando vives en Holanda, Bélgica está ahí al lado, a un par de horas de tren. Así que a finales de mayo de 2014, aprovechando un puente largo, cogimos las mochilas y nos fuimos de Amsterdam a Bélgica en tren: cuatro días entre Gante, Brujas y Bruselas, con canales, campanarios, gofres y cervezas belgas (muchas cervezas belgas...).

Si todavía no lo habéis leído, os contamos cómo acabamos viviendo aquí en Viviendo en Holanda. Este post es el primero de una serie sobre las escapadas que hicimos durante ese año.

Datos rápidos

  • Cuándo: del 29 de mayo al 1 de junio (4 días, 3 noches).
  • Ruta: Amsterdam → Gante → Brujas (excursión de día) → Bruselas → Amsterdam, todo en tren.
  • Tren Amsterdam – Bruselas: billete Benelux Weekend de NS Hispeed, ida y vuelta en 2ª clase, 94,40 € para los dos. Unas 2 horas y media, con cambio en Rotterdam.
  • Tren dentro de Bélgica: trenes regionales de la SNCB de Bruselas a Gante, de Gante a Brujas y de Brujas a Bruselas (unos 25 minutos de Gante a Brujas y alrededor de una hora de Brujas a Bruselas).
  • Dónde dormimos en Gante: un estudio tipo loft en Airbnb, 1 noche por 57 €.
  • Dónde dormimos en Bruselas: una habitación en Airbnb cerca del centro (zona Anneessens), 2 noches por 117 €.
  • Imprescindibles: el castillo Gravensteen y la Graslei en Gante; el Belfort, el Rozenhoedkaai y el Minnewater en Brujas; la Grand Place, el Manneken Pis y el Atomium en Bruselas.

Cómo ir de Amsterdam a Bélgica en tren

Compramos los billetes por internet en NS Hispeed, la web de trenes internacionales de los ferrocarriles holandeses, unos días antes de salir. Cogimos la tarifa Benelux Weekend, un billete de ida y vuelta en 2ª clase entre Amsterdam y cualquier estación de Bruselas pensado para escapadas de fin de semana: nos costó 94,40 € para los dos. Salimos de Amsterdam Centraal el jueves a las 8:25, cambiamos de tren en Rotterdam y a las 10:59 ya estábamos en Bruxelles-Central. Allí cogimos un tren regional belga hasta Gante, y a mediodía ya estábamos paseando por sus canales.

Viajar en tren entre Holanda y Bélgica es comodísimo: nada de aeropuertos, sales del centro de una ciudad y llegas al centro de la otra.

Hoy en día la conexión es todavía mejor: entre Amsterdam y Bruselas hay trenes de alta velocidad (Eurostar) y el Eurocity Direct, que tarda unas 2 horas, y el Eurocity normal, que es más lento pero más barato. Desde Bruselas, Gante y Brujas están a menos de una hora en tren regional. Los horarios y precios los encontraréis en la web de SNCB Europe.

Qué ver en Gante en un día

Gante fue la gran sorpresa del viaje. Todo el mundo habla de Brujas, pero Gante tiene casi tanto encanto, muchos menos turistas y un ambiente mucho más de ciudad viva, con estudiantes, bicis por todas partes y terrazas llenas. Encima, nos coincidió con el Gent Smaakt, un festival gastronómico que llena el centro de puestos de comida y cerveza, así que la ciudad estaba de fiesta.

Korenmarkt y la iglesia de San Nicolás

Empezamos por el Korenmarkt, la antigua plaza del mercado de grano, justo al lado de la iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk). Desde aquí se ven en fila las tres torres de Gante: San Nicolás, el campanario (Belfort) y la catedral de San Bavón.


Iglesia de San Nicolás en el Korenmarkt de Gante

Graslei y Korenlei, el corazón de Gante

A dos pasos está el rincón más bonito de la ciudad: los muelles de la Graslei y la Korenlei, uno a cada lado del río Lys, con sus casas de gremios con fachadas escalonadas. Aquí la gente se sienta en el borde del muelle con una cerveza, pasan las barcas llenas de turistas... y no hay prisa ninguna. Para la mejor vista, subid al puente de San Miguel (Sint-Michielsbrug).


El Rozenhoedkaai, el rincón más fotografiado de Brujas, con el campanario al fondo

El castillo Gravensteen

El Gravensteen (el castillo de los Condes) parece sacado de un cuento: un castillo medieval de piedra en pleno centro, con sus torres, almenas y foso. Por dentro se visitan las salas, una pequeña colección de armas y armaduras... y algún que otro instrumento de tortura. Pero lo mejor es subir a las murallas.

Desde arriba se ve toda la ciudad: el mar de tejados rojos, las torres y, justo a los pies, la plaza Sint-Veerleplein con la antigua lonja del pescado. Aunque el cielo estaba de lo más amenazante (esto es Flandes!), las vistas valen mucho la pena.

Vistas de Gante y la plaza Sint-Veerleplein desde las murallas del castillo Gravensteen


Al bajar nos tomamos algo en la plaza de delante, junto a la puerta barroca de la antigua lonja del pescado (Oude Vismijn).

Werregarenstraat, la calle del graffiti

Uno de nuestros rincones favoritos: la Werregarenstraat, un callejón estrecho donde está permitido pintar y que está cubierto de graffitis de arriba abajo. Van cambiando constantemente, así que cada vez que vayáis será diferente.

Werregarenstraat, la calle del graffiti de Gante


Perderse por los canales

El resto de la tarde lo dedicamos a caminar sin rumbo por los canales y las calles del barrio de Patershol, el barrio medieval que hay detrás del castillo. Fachadas cubiertas de hiedra con la bici aparcada delante, casas que se reflejan en el agua... Gante es una ciudad para pasearla.


Fachada cubierta de hiedra con una bicicleta aparcada en Gante


Esa noche dormimos en un estudio tipo loft que encontramos en Airbnb (57 € la noche), a un paseo del centro. El anfitrión nos dejó una carpeta llena de recomendaciones de la ciudad, un detalle que se agradece.

Qué ver en Brujas en un día

Al día siguiente cogimos el tren a Brujas, a menos de media hora de Gante. Si Gante es la ciudad viva, Brujas es la ciudad de postal: un centro medieval perfectamente conservado, patrimonio de la UNESCO, con canales, puentecitos y casas de ladrillo. Eso sí, con muchos más turistas. Merece la pena llegar pronto.

La plaza Markt y el Belfort

La primera parada fue el Markt, la plaza mayor, rodeada de casas de colores con fachadas escalonadas y presidida por el Belfort, el campanario de 83 metros que es el símbolo de la ciudad.

La plaza Markt de Brujas con sus casas de colores

Subimos a lo alto del Belfort: son 366 escalones por una escalera de caracol cada vez más estrecha, pero desde arriba tienes toda Brujas a tus pies, con los tejados naranjas y las torres de las iglesias. Muy recomendable (si no tenéis vértigo...).

Tejados de Brujas vistos desde lo alto del Belfort


La plaza Burg y la basílica de la Santa Sangre

A un par de minutos está el Burg, la plaza más elegante de Brujas, con el ayuntamiento gótico y la pequeña basílica de la Santa Sangre, que según la tradición guarda una reliquia con sangre de Cristo.

Y como no, en Brujas tocaba probar el gofre belga. Con chocolate, por supuesto!

Rozenhoedkaai, la foto más famosa de Brujas

El Rozenhoedkaai (el muelle del Rosario) es el rincón más fotografiado de la ciudad: el canal, las casas de ladrillo, el sauce llorón y el Belfort asomando por detrás. Estaba lleno de gente haciendo la misma foto que nosotros, claro ;)

Otra opción para ver este rincón es desde el agua: las barcas que recorren los canales salen de aquí mismo y hacen un recorrido de una media hora.

Canal Rozenhoedkaai

Iglesia de Nuestra Señora y el puente de Bonifacio

Siguiendo el canal llegamos a la iglesia de Nuestra Señora (Onze-Lieve-Vrouwekerk), con una torre altísima de ladrillo. Dentro se guarda la Virgen con el Niño de Miguel Ángel, una de las pocas obras suyas que salieron de Italia en vida del artista.


Selfie delante de la iglesia de Nuestra Señora de Brujas

Justo detrás está uno de los rincones más bonitos: el puente de Bonifacio, un puentecito de piedra sobre un canal estrecho rodeado de casas antiguas y árboles.

La antigua farmacia del Hospital de San Juan

Enfrente de la iglesia está el Hospital de San Juan (Sint-Janshospitaal), uno de los hospitales más antiguos de Europa, hoy convertido en museo. Lo que más nos gustó fue la antigua farmacia, con sus estanterías de madera llenas de tarros y jarras de cerámica. Parece que el boticario vaya a salir en cualquier momento.

Antigua farmacia del Hospital de San Juan


El Begijnhof y el Minnewater

Por la tarde nos fuimos hacia el sur de la ciudad, al Begijnhof, el beaterio. Era donde vivían las beguinas, mujeres que llevaban una vida religiosa sin ser monjas. Es un recinto de casitas blancas alrededor de un jardín con árboles altísimos, y es tan tranquilo que parece mentira que estés a cinco minutos del centro.

Jardín y casas blancas del Begijnhof de Brujas

Al lado está el Minnewater, el "lago del amor", un estanque rodeado de árboles, con cisnes y una torrecita de ladrillo que se refleja en el agua. El sitio perfecto para acabar el día.

El Minnewater o lago del amor de Brujas


Y antes de volver a la estación, una buena cerveza belga en una terraza. Porque en Bélgica, la cerveza no es una bebida, es una religión!

Qué ver en Bruselas en 2 días

Desde Brujas cogimos el tren directamente a Bruselas, donde teníamos reservada una habitación en Airbnb para dos noches (117 € en total), muy cerca del centro. Bruselas es muy diferente a Gante y Brujas: más grande, más caótica, más cosmopolita... pero con rincones preciosos.

La Grand Place

La Grand Place es, para muchos, la plaza más bonita de Europa, y no nos extraña. Por todos lados hay fachadas doradas de las antiguas casas de los gremios, el ayuntamiento gótico con su torre de 96 metros y, enfrente, la Casa del Rey (Maison du Roi), que hoy es el museo de la ciudad. Pasamos por aquí varias veces, a distintas horas, y siempre impresiona.


La Casa del Rey y las casas de los gremios en la Grand Place de Bruselas

El Manneken Pis (y su hermana, la Jeanneke Pis)

A unos minutos de la Grand Place está el famosísimo Manneken Pis. Ya nos habían avisado de que es pequeño, pero es que es MUY pequeño: unos 55 centímetros. Tiene cientos de trajes y lo van vistiendo según el día; a nosotros nos tocó verlo vestido de gala con casaca roja. Siempre está rodeado de gente haciéndose fotos.

El Manneken Pis de Bruselas vestido con casaca roja

Lo que menos gente conoce es que tiene una "hermana", la Jeanneke Pis, escondida al fondo de un callejón cerca de la Rue des Bouchers.

Las Galerías Reales Saint-Hubert

Las Galerías Reales Saint-Hubert son unas galerías comerciales cubiertas del siglo XIX, con techo de hierro y cristal, llenas de chocolaterías, librerías y cafés. Ideales para comprar bombones belgas o para refugiarse de la lluvia, que por aquí nunca se sabe.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Mont des Arts, el Palacio Real y la catedral

Subiendo hacia la parte alta de la ciudad pasamos por la catedral de San Miguel y Santa Gúdula y llegamos al Palacio Real, junto al parque de Bruselas. Desde el Mont des Arts, unos jardines en terrazas, hay una de las mejores vistas de la ciudad, con la torre del ayuntamiento asomando entre los tejados.

La ruta del cómic: Tintín en las paredes

Bruselas es la capital del cómic, y se nota: por el centro hay decenas de murales de personajes de cómic pintados en las fachadas. Nuestro favorito fue el de Tintín, el capitán Haddock y Milú bajando por una escalera de incendios, en la Rue de l'Étuve, muy cerca del Manneken Pis.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

El Atomium

Y no podíamos irnos sin ver el Atomium, el símbolo de la Bruselas moderna. Se construyó para la Exposición Universal de 1958 y representa un cristal de hierro ampliado 165.000 millones de veces. Está en el norte de la ciudad, pero se llega fácil en metro (parada Heysel). Visto de cerca es enorme, y sus bolas de acero brillan con el sol.

Nosotros no subimos, nos conformamos con verlo desde fuera... y con la selfie de rigor, claro!


Atomium de Bruselas


El último día dimos un paseo por el barrio europeo, cerca del Parlamento Europeo, y volvimos a pasar por la Grand Place para despedirnos. A las 18:00 salía nuestro tren de vuelta desde Bruxelles-Central y, después de otro cambio en Rotterdam, a las 20:30 ya estábamos de nuevo en Amsterdam.

Consejos para una escapada a Bélgica en tren

  • Billetes de tren: comprad el billete internacional con antelación, que las tarifas baratas vuelan. Si pensáis visitar varias ciudades belgas, buscad un billete a "cualquier estación de Bruselas" y moveos por Bélgica con trenes regionales, que son frecuentes y baratos.
  • Gante como base: está muy bien situada entre Brujas y Bruselas, es más barata que Brujas para dormir y tiene más ambiente por la noche.
  • Brujas en un día: se puede ver lo principal en un día. Llegad pronto por la mañana, antes que los grupos, y quedaos hasta el atardecer, cuando se vacía.
  • Subid a las alturas: las murallas del Gravensteen en Gante y el Belfort en Brujas tienen las mejores vistas.
  • Cerveza y comida: probad las cervezas trapenses y de abadía, los gofres, las patatas fritas con mayonesa y el chocolate. Cuidado, que la cerveza belga tiene bastantes más grados que la que estamos acostumbrados.
  • Llevad chubasquero: el tiempo en Flandes cambia en un momento. Tuvimos sol, nubes negras y lluvia, a veces en el mismo día.
  • Alojamiento: nosotros usamos Airbnb y nos salió bastante más barato que un hotel en el centro.

Bélgica nos encantó. En cuatro días vimos tres ciudades muy diferentes: Gante, auténtica y con ambiente; Brujas, de cuento; y Bruselas, grande y llena de sorpresas. Y todo sin coger ni un avión. Si vivís en Holanda o estáis de visita en Amsterdam, es una escapada que no os podéis perder.

En los próximos posts os seguiremos contando más escapadas que hicimos ese año desde Amsterdam. Muy pronto, más!